De La Torre de La Triada
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16 años. Toda una vida por delante, con tanto que ver y vivir. La fuerza y complexión de un hombre y el corazón alegre de un niño. Los que no te conocen te consideran un salvaje en el mejor de los casos, y los que te enfrentan pronto entienden que eres más astuto de lo que aparentas.

Orkryll de nacimiento al igual que yo, con el estigma de ser solo un híbrido, rechazado sin culpa alguna y arrojado al mundo demasiado joven, pero jamás fuiste solo un Orkryll. Los afortunados que te conocemos no dejamos de sorprendernos con tu astucia y la simpleza con la que ves la vida, como si todo tuviese una solución lógica y sencilla y los problemas se esfumaran sin más. Una visión que aún con la disciplina que me inculca la orden siento que no logro obtener. Te envidio por ello amigo mío.

Hoy se entregaron dos cartas: con la primera se hizo justicia y Lord Caprí puede descansar en paz. Un inocente es libre y los culpables recibirán el castigo merecido por sus viles acciones. Y todo gracias a tí. Esta victoria es más tuya que de nadie, porque estuviste ahí para cuidar de Beren y los otros, y sin tí la carta no habría llegado a las manos correctas. No te mentiré... una parte de mí quisiera no haber tomado la decisión de dividir el grupo, desearía haber estado ahí a tu lado como en el pasado. Luchando hombro a hombro como hermanos. Pero es solo mi ímpetu egoísta queriendo detener tu inevitable partida. No puedo arrepentirme por mi decisión, pues un gran bien se obtuvo de ella. Salvamos a los aldeanos y vencimos un mal que amenazaba con dañar a más inocentes. La segunda carta, es esta que escribo con el dolor del adiós y la alegria de haberte conocido. Y ya que fui yo quien te enseño a leer, te dejo estas palabras para que te acompañen en tu última cabalgata. Las llevaras contigo a donde los vientos de Aieriz lleven tus cenizas. Ve a casa hermano mío, y que tus dioses te otorguen la paz que te mereces. Para mi seras siempre el único bárbaro culto.

ARIA YADARI - INICIADA DE LA ORDEN DEL ALBA.