De La Torre de La Triada
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La villa de Virnis fue uno de los pequeños asentamientos que se mantuvieron en el exterior, alejados del bullicio de la ciudad. Aunque Aurora es considerada una ciudad pacífica, no hay nada como el campo abierto para un alma cansada como la mía… o quizá porque soy un terco empecinado en vivir a mi modo.

Hace un par de meses que los rumores sobre saqueadores de caminos Malleki se intensificaron. La guardia nos ofreció reubicarnos tras los muros pero como gente de campo nuestro hogar está en nuestras tierras y no es la primera vez que un grupo de bandidos se instala en un bosque cercano e intenta llenar sus arcas con el esfuerzo de otros. Lidiaríamos con esto y mucho más con el Vigía de nuestro lado. Aún recuerdo las historias que me contaba mi padre, que de niño lo conoció en persona. “Un guerrero magnífico” solía decir, “imbatible con el arco. Merecedor de mil canciones o de servir al mismo rey, pero él prefiere vivir como ermitaño y su única recompensa por mantenernos a salvo de las amenazas de la espesura es que lo dejemos vivir en paz”.

Estos últimos días nos cambiaron la vida; primero descubrimos que los ataques eran perpetrados por una banda Krinth y no por los malleki; pues estos últimos salieron en nuestra defensa cuando el ataque a nuestra villa fue inminente. Nos defendimos como pudimos, y una vez más después de más de 20 años de volver de la guerra volví a teñir mi acero de sangre. Aun así no pude salvar a mi amada Virna, ni la casa que construimos con nuestras propias manos.

Todos perdimos algo aquel día, pero entonces llegaron ellos, como enviados de los Noemer a luchar nuestra batalla y traer de vuelta a nuestras hijas secuestradas. Bram el druida de Actaeon, los hermanos Neyder y Delmar, cuya valentía me recuerda un dicho de mi padre sobre sus tiempos en la guerra de liberación en referencia a los medianos. “Mientras más pequeño más grande es su corazón”. La fuerte Aria, de la orden del alba, y Armistrael el formidable arquero malleki.

Fui herido en la batalla y al tratar de rescatar a mi Virna del fuego que consumió nuestro hogar quede bajo los escombros donde me hallaron nuestros salvadores. Me armé con un arco y me les uní como guía en su persecución en el bosque. Guié a Bram y Aria hacia el Vigía, ya que sabía que era nuestra mejor oportunidad de acabar con la amenaza, pero lo hallamos postrado en su lecho, herido gravemente por un terrible monstruo cuyo veneno le arrancaba la vida. Pero la fuerza no lo había abandonado del todo y conociendo a quien nos enfrentábamos nos habló del líder Krinth, Tukra el demente e ideó un plan para traerlo a él en donde sería más vulnerable y podría vencerlo. Así es como los valientes hermanos y el Malleki, se encargan de descubrir donde los exploradores krinth guardaban vigilia, y dejando que les oigan les hacen saber de forma casual que el vigía está muy grave y quizá no sobreviva, a lo que como era de esperar, los Krinth llevan la noticia sin demora hasta su líder que organiza un ataque al valle para acabar con su odiado enemigo.

La batalla del valle del Vigía será recordada como el día en que Tukra el demente, herido de gravedad por el vigía pero en su locura atacando de manera más violenta pereció a manos de Aria la paladina, y como junto a las flechas de Delmar y Armistrael y la magia de Bram, acabamos con muchos krinth. También se recordará como el día en el que el Vigía pereció por nosotros, y como nuestra esperanza volvió cuando Neyder rescató a nuestras hijas de un destino más cruel. El vigía se ha ido, pero no ha muerto, pues lo que aprendimos aquel día no fue una lección de venganza y sangre por sangre. Lo que el vigía nos enseño es que nosotros tenemos la fuerza y el coraje para no dejarnos vencer, para demostrar que no solo vivimos a su sombra por más de un siglo, sino que vivimos en su ejemplo y es por eso que ahora hermanos míos, vestimos las ropas verdes y pardas de montaraz, el arco siempre dispuesto y las máscaras con espinas que representan quien somos y por lo que estamos aquí. El valle necesita un protector, el valle necesita al vigía, por eso su nombre no morirá y seguirá sembrando terror en el corazón de los krinth o de quien se atreva a amenazar nuestras tierras. Por eso hermanos de armas ¡HOY NOSOTROS SOMOS EL VIGÍA!

-Corem Olvader: Sobreviviente de Virnis y fundador de la hermandad secreta del valle del vigía.